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29 augustus En la noche más triste y solitaria... una canciónAnoche fue la noche más triste y solitaria en el pub desde que trabajo allí.
Yo... Dedicado a C. 25 augustus Jugando con fuego (Parte III)De repente, Sergio paró en seco para mirarla a los ojos, y aun sosteniendola junto a su cuerpo le preguntó con esa voz ronca que a ella tanto le gustaba... - Jugamos? Y dirigió sus ojos al vaso de whisky y después a los sofás que había al fondo del bar. Ella captó lo que Sergio quería decir, y sonriendo con su mirada le dijo: - Si, por favor... Cogieron los vasos con las bebidas y se dirigieron al sofá más cercano, sin separarse, aún besandose, no dejando que el deseo mermara en el camino. Sergio se recostó en una esquina del sofá, quitandose la camiseta al mismo tiempo, y dejó que ella se acomodara a su lado, aprovechando el hueco de su torso. Encajaban a la perfección. Sergio bebió otro sorbo de whisky, y al mismo tiempo agarro entre sus labios un pedazo del hielo semiderretido. Con él en la boca, le quitó a ella la blusa semitransparente que llevaba aquella noche, y también el sujetador, y comenzo un helador paseo con su lengua acariciando su cuerpo desnudo. - Eres preciosa... - Susurró Sergio - Me encanta tu cuerpo. Ante aquella muestra de deseo, ella se excitó cada vez más, al tiempo que los regueros helados que el dibujaba sobre ella se convertían en vapor al contacto con su piel ardiente. Suaves gemidos escapaban de su boca, y sus manos se hincaban en la espalda de Sergio cada vez que su lengua recorria un pezón, ahora el ombligo, ahora la curva que formaba su cuello junto a su hombro... Sergio volvió a coger el vaso de whisky y le dió de beber a ella, derramando parte del contenido entre la comisura de sus labios. Las gotas de whisky aguado recorrieron su cuerpo, produciendo pequeños escalofrios allí donde llegaban. Sergio las seguía con la lengua, recogiendo otra vez el liquido derramado, dejando su calor en aquellas partes donde segundos antes sólo habitaba el frío. La temperatura subía por momentos en el local vacio, a pesar de su amplitud. La música seguia sonando de fondo, aunque ninguno de los dos le prestaba la más minima atención. Solo tenían oidos el uno para el otro, sólo escuchaban sus gemidos y susurros, sólo tenían ojos para sus cuerpos ardientes, semidesnudos, mojados por el sudor y retazos de whisky y hielo... Terminaron de quitarse la ropa con violencia, desatados los sentidos, solo querian yacer desnudos, unir el fuego, quemarse por dentro igual que ya lo hacían por fuera... Ella se montó sobre Sergio, que estaba sentado en el sofá, y lo cabalgó con furia, mientras el la sujetaba de la cadera y presionaba su clitoris con el dedo, siguiendo su ritmo endemoniado, controlando las sensaciones desatadas que pujaban por salir de su interior... Ella gemía cada vez más fuerte, perdido el control, gritando por momentos, sin ser consciente de las palabras entrecortadas que expulsaba su garganta en cada embate de la feroz lucha por llegar a tocar las estrellas con la punta de los dedos... Finalmente, explotó en un largo orgasmo, al tiempo que Sergio se dejaba llevar y la acompañaba en ese viaje al infinito.... Tras la agonía final, se derrumbaron el uno sobre el otro, abrazados, ocupando el sofá. Encendieron un cigarro aún sudorosos y extasiados, y fumaron sin dejar de mirarse, susurrandose todavía tiernas palabras de amor y deseo.... Fuera de alli eran otros, cada uno tenía su vida y su rutina, pero el deseo surgido en aquel bar, ante aquella cubitera rota, los unió en los momentos de soledad y pasión escondida entre las paredes de aquel local. Su historia solo podía funcionar alli dentro, no podían exponerla a la luz del sol, por temor de que aquel deshiciera el hechizo creado en la noche oscura. 22 augustus Jugando con fuego (Parte II)Caminaba con paso firme y seguro, que para ser la hora de la madrugada que era, no era poco. Una sonrisa fue iluminando paulatinamente su cara. Sergio al verla le correspondió con otra más amplia y un guiño de ojo. Aunque se habían vuelto a ver desde el día del arreglo de la tapa de la cubitera, ninguno de los dos había sacado el tema, y su trato había sido cordial y amigable como antes del encuentro. Sergio llegó hasta el final de la barra donde solía sentarse ella, y se aupó en la barra para darle los dos besos de rigor sobre ella. Eso sí, en el segundo desvió un poco la cara y fue más un roce fugaz de labios que un beso en la mejilla…. Ante el gesto, ella sintió un pequeño escalofrío de placer, ya que no se lo esperaba. - Que tal, Sergio? Como va todo? - Bien, guapa, cansado de trabajar. - No me digas que terminas ahora… - Pues casi, casi, hace un par de horas que he salido de la oficina. He ido a casa, pero quería desconectar un rato, así que me he dado una ducha y me he venido a verte… - Pues gracias, porque está la noche de un aburrido que no veas…. Sergio echó un vistazo a la fauna que poblaba el bar aquella noche, e hizo un gesto de comprensión. - Bueno, al menos gente si hay, habrás estado ocupada. - Si, eso si… Bueno, que te pongo? - Lo de siempre, cariño. Ella lo miró a los ojos al escuchar aquella palabra salir de su boca. Sin decir nada, se giró y fue a prepararle el Dyc 8 con hielo en vaso de tubo que el solía tomar cada noche que iba al Pub. Solía ponérselo largo, más que su compañera, porque sabía que a él le gustaba así. No le importaba pagar suplemento por la copa, pero quería más de medio vaso. Ella no le cobraba el suplemento, porque era un buen cliente, y esos detalles eran los que hacían que la clientela estuviera a gusto y no se marchara a acabar la noche en otro sitio. Un dedo más de whisky en cada vaso no suponía una gran pérdida si el cliente se tomaba cuatro copas en vez de dos.
Siguieron hablando a trozos, cuando el resto de la clientela se lo permitía, y la última hora pasó volando… Cuando el reloj marcó las 04.30 a.m. bajó el volumen de la música y salió a cerrar la puerta. La media docena de clientes que quedaban acabaron sus copas tranquilamente mientras ella rellenaba las pocas botellas que faltaban en las cámaras y Sergio no le quitaba ojo, sorbiendo el whisky, viéndola ir venir por la barra, agachándose en las cámaras, ofreciendo pedazos de su escote en cada movimiento. Veinte minutos después, salió a abrir la puerta a los clientes que marchaban y al cerrar se quedó a solas con Sergio en el Pub. Este no le dio tiempo a volver a meterse en la barra, la sujetó por la muñeca, y estrechándola contra él le dio un apasionado beso con sabor a whisky y a sudor… Las manos de ella rodearon su cuello, arrimó su cuerpo al de él, notando la dureza que comenzaba a surgir a la altura de su pubis... (Continuará) 20 augustus Jugando con fuego (Parte I)Aquella noche estaba resultando de lo más aburrida en el Pub. Se había quedado sola, como era costumbre últimamente. Su compañera estaba cansada y un poco pachucha, y le había pedido que se quedara ella al frente del garito. Se presumía la noche tranquila, así que la mandó a casa sin problemas y se dispuso a pasar unas cuantas horas allí dentro.
Después de una primera hora más bien sola, poco a poco empezó a llegar parte de la clientela habitual, sobre todo la clientela de más de cuarenta… Éstos solían ser señores que venían solos o en pequeños grupos de dos, tres o cuatro personas. A veces también venía alguna señora, mujer de alguno de ellos, o también dúos o tríos de amigas solas y/o solteras. A esta particular fauna les gustaba tomarse la copa tranquilamente, en la barra, fumando sin parar y hablando de vete tu a saber que… No solían prestar mucha atención a la música que ponía, siempre y cuando no estuviera muy alta. Generalmente estos señores eran educados y respetuosos con ella, aunque había alguno (dos o tres no más) que eran particularmente pesados e incluso babosos. Con esos solía ser distante y fría, e incluso a veces, los ignoraba descaradamente para que se acabaran lo que bebieran y marchasen a otro lado. Entre la clientela de más de cuarenta, también había algún grupo de matrimonios al que le gustaba bailar y divertirse jugando al futbolín. Cuando estos venían, el Pub se ambientaba muchísimo más, ya que incitaban al resto a bailar, menearse de las banquetas o simplemente seguir el ritmo de la música pachanguera que se les ponía especialmente para ellos. Luego estaban las cuadrillas de veinteañeros, que se sentaban en los sofás y no paraban de jugar al futbolín o los dardos. Esos nunca bailaban, a no ser que hubiera varias chicas en el grupo, pero les gustaba la música moderna, escuchar lo mismo que escuchaban en la radio o la tele. Con estos chicos no tenía mucho trato, les ponía las bebidas, les cobraba y generalmente no hablaban. Y finalmente, dentro de los habituales, estaban los treintañeros, que se dividían entre los que venían generalmente en grupos de cuatro o más personas, parejas o simplemente cuadrillas de amigos, y los que venía solos o en grupos de tres o menos y que una vez allí se iban juntando entre ellos porque al juntarse más o menos los mismos ya se conocían y había afinidades entre ellos. De entre estos últimos es donde más “amistades” había hecho. Al llegar solos o ser pocos, solían hablar más con ella, y ella con ellos, además la edad también predisponía a tener más interés en la conversación que podían mantener. Había varios a los que apreciaba especialmente, y en noches como aquella, en que se encontraba aburrida y un poco cansada, sin saber muy bien que música poner porque nadie bailaba y la clientela no la inspiraba, le gustaba que apareciera alguno de ellos para que la noche transcurriera más amena. Les preguntaba que música preferían escuchar, y los complacía poniendo alguna canción de las que le pedían. O si no había mucho jaleo, incluso salía de la barra para jugar un futbolín o unos dardos con ellos. Pero ya llevaba allí tres horas y ninguno de ellos había llegado… Al menos, la cosa se había animado desde la última hora, y entre atender a unos y a otros, poner música, el recoger vasos y copas y organizar la barra, se iba pasando el tiempo. Ya sólo faltaba una hora para cerrar la puerta y apagar la música, y sirviéndose una copa para ella misma, encendió un cigarro y deseó que la hora transcurriera pronto para poder recoger e irse a casa. En ese momento se abrió la puerta, levantó la vista y lo vio aparecer…. 17 augustus Cambios, cambios, cambiosLas fiestas terminaron ya, y mañana vuelvo a la rutina.
El balance de estos dias es más que positivo, algunos ya sabeis un poco por qué....
Es curioso como en sólo 7 días te cambia tanto la vida, los planes, los planteamientos... Aunque.... tampoco sé si estos cambios durarán mucho. Pero deseo de corazón que si, que duren, que sean solo el inicio de una nueva etapa en mi vida, por fin, una etapa positiva.
La verdad que estas fiestas he trabajado mucho, he salido poco, y he disfrutado un montón.
Tuve visitas esperadas y deseadas ya el primer dia, cuando "mis chicos" de Brea (los que eran mis mejores amigos alli, y con los unicos que todavía conservo el trato) vinieron a verme, y como siempre, fue un placer verlos y compartir unas horas con ellos. Menos de las que me hubiera gustado, ya que esa noche tenía que trabajar. Fue la peor noche con diferencia, ya que tenía un dolor de pies insufrible que poco a poco fue subiendo a las piernas hasta hacerme casi llorar...
Pero luego, todo mejoró.
La segunda noche tambien trabajé hasta el amanecer (y más, ya que salía a las 8 de la mañana) pero un chico wapo con el punto justo de borrachera me hizo reir, ilusionarme de repente... no suelo ligar con clientes de noche, y menos si han bebido, pero este chico tenía algo especial, asi que cuando me invitó a tomar algo cuando saliera de trabajar, y se dispuso a esperarme, aun terminando tan tarde... le dije que sí sin pensarlo. Y terminamos almorzando unos huevos fritos con longaniza y dando un paseo por el parque. Eramos dos extraños buscando conversación que nos uniera, besandonos como adolescentes que se exploran... todo muy raro. Fue una cita curiosa y especial...
Luego la semana ha transcurrido entre trabajo de noche, trabajo de dia, cafés, almuerzos, charlas, visitas inesperadas, chupitos de tequila, risas, canciones, nuevas citas curiosas, y sobre todo.... quebraderos de cabeza ante la situación del pub donde trabajo habitualmente.
Finalmente, y tras muchas conversaciones con mis amigos, opiniones variadas, consejos, preocupaciones... Concerté una cena de negocios con un cliente y amigo que también estaba interesado en sacar el local adelante, y aunque mi idea inicial solo era conocer sus intenciones con respecto a él, y saber que tenía que hacer yo con mi trabajo alli, descubrí que sus ideas y las mias con respecto al pub son muy similares. La conversación fue fácil, fluida y sincera, lo que me llevó a replantearme de nuevo mi situación, mis sueños e ilusiones, y tomar una nueva decisión al respecto... Todavía no está todo decidido ni concretado, pero posiblemente, en poco tiempo, tengais ante vosotros a una nueva empresaria que se arriesga y lucha por vivir un poquito mejor.
Asi que después de estos dias tan intensos y cargados de novedades, lo que me queda en la cabeza es la banda sonora de estas fiestas, canciones nuevas que he descubierto y he bailado hasta la saciedad, y que os dejo para que disfruteis tambien...
06 augustus Abierto tras las Vacaciones (II Parte)Como iba diciendo ayer.... (Pili, tu me entiendes) el domingo después de comer, a eso de media tarde, mis chicos de Huesca se volvieron para casa, y yo me instalé en casa de Azu, en el cuarto de invitados, donde la pobre había comprado un colchón para mi, aunque a mi no me importaba nada dormir en el sofá. "Es que es de piel, y te quedas pegado, no vas a estar cómoda, que da mucho calor" me dijo ella.
Muchas gracias Azu, por acogerme sin apenas conocerme, solo por mi amistad con Sergio. Y además, comprar un colchón.
Ese lunes era fiesta en Cantabria, ya que es el día de la comunidad, así que Sergio nos llevó de excursión a Azu y a mi. El destino fue Potes, pueblo precioso de montaña donde dimos cuenta de un cocido lebaniego que estaba para chuparse los dedos. El cocido se servía con su sopa, y la legumbre, verdura, carne y demás aparte. Yo todavía andaba arrastrando la garganta tocada por la bronquitis que cogí hace tres o cuatro fines de semana, y comiendo la sopa me dio un ataque de tos de los que hacen historia. No podía parar de toser, por lo cual no podía respirar, y además, comencé a llorar del mismo esfuerzo... Aparte de mi incomodidad y la preocupación de mis acompañantes, unos diez pares de ojos estaban puestos en mi, por si me moría alli mismo ahoga en la tos, y tenían algo que contar a sus familias al llegar a casa. En fin, que lo pasé fatal hasta que pude volver un poco a la normalidad.
Despues de comer subimos hasta donde sale el teleférico que sube a los Picos de Europa. Por desgracia el día estaba bastante nublado, y el teleférico se perdía tras la niebla sin llegar a ver desde donde estabamos las cumbres. Asi que era como si las cabinas se perdieran en el cielo, y viajaran hasta el infinito y más allá. Creo que si no hubiera sabido que desembocaban un poco más arriba, me monto solo por la curiosidad de saber que hay más allá del infinito... En fin, otra vez será.
A la bajada, entramos a ver la Iglesia de Santo Toribio de Liebana, donde se encuentra la reliquia de la Santa Cruz, y una de las 12 puertas del perdón que existen en todo el mundo, según me contó Sergio, que está más versado que yo en estos temas.
Despues de esta visita, la idea era entrar en San Vicente de la Barquera, pero ibamos hablando en el coche, y se nos pasó la salida de la autovía, así que con la excusa, tengo que volver a Cantabria para visitar todo lo que me ha faltado por ver.
Lo que si hicimos fue entrar a saludar, y conocer en mi caso, a la madre de Sergio, Pili, una mujer encantadora, divertida, generosa e inteligente (se nota de donde ha sacado los genes el hijo, no?) Nos invitó a tomar una infusión ya que los garbanzos del cocido todavían andaban jugando al fútbol en nuestros estómagos y además de contarnos divertidas anecdotas de su vida cotidiana, nos sacó el album de fotos de su boda y estuvo contando como conoció al padre de Sergio y se enamoraron, amor que les ha durado toda una vida, y que desgraciadamente se ha visto interrumpido en vida por la enfermedad, aunque todavía sigue vivo en su corazón y en el de sus hijos. Despues de aquel rato tan ameno y lleno de sentimientos y ternura, nos fuimos ya a casa a descansar, cenar, y a dormir.
Al día siguiente por la mañana, bajé a la piscina de la urbanización de Sergio y Azu (para quien todavía no se haya enterado, han sido vecinos de escalera antes que novios) con esta última, ya que Sergio tuvo que ir a trabajar a Bilbao, y Azu tenía libre la mañana. Ese día les cociné yo unos espaguetti carbonara para comer, cosa que hicimos cuando llegó Sergio del trabajo. Por la tarde Azu tuvo que ir a trabajar, con pocas ganas, tras dos dias y medio de fiesta, y Sergio y yo nos dirijimos a Laredo, a tomar un café con un duende tremendo y genial, llamado Pili, y me enseñaron un poco el pueblo, jugamos un trivial y una partida de dardos. Finalizada la tarde, volvimos a Santander a recoger a Azu del trabajo, fuimos a hacer unas compras y a recoger unas albondigas a casa de Pili, la madre de Sergio, que nos había preparado con todo el cariño para que cenaramos comida casera.
El miercoles y el jueves, con mis dos anfitriones trabajando, me fui yo por mi cuenta a pasar las tardes en la playa, tras ir con Sergio a cambiar la rueda del coche que desafortunadamente estampé el sabado por la noche. La noche del miercoles preparamos entre todos una cena en casa a la que vino también Sonia y Gus, un amigo de Azu que nos llenó la velada de humor e historias del curro y de su nuevo estatus de (también) reciente enamorado. (Que asco, todos os quereis tanto... envia coxina que me dais)
Y ya el viernes, cogimos rumbo a Laredo a recoger a la pequeña (y grande al mismo tiempo) Pumuky, uys perdón, Pili, y tras acomodar todas las bolsas y maletas en el Brujicorsa, conviertiendo el maletero en un puzzle de 6 o mas piezas, partimos rumbo a Madrid, destino el Camping Arcoiris, haciendo escala en Chamartín y el Alfredo's, donde recogimos a las otras brujas alicantinas y al ya no tan misterioso Mr. Antonimo, y aprovechamos para ver y saludar al Sr. Quintana, que sigue tan simpático y guapo como de costumbre.
Pero lo que sucedió a partir de allí.... Os lo cuento en otro momento. 04 augustus Abierto por Vacaciones (I Parte)Ya estoy de vuelta, tras 10 intensos dias de vacaciones, que se pueden dividir en tres partes. La primera parte de las vacaciones comenzaron el dia 23 de julio, cuando me despedí de vosotros, y partí con Cris para tierras Cantabras. Allí nos esperaba un ratón muy cariñoso y divertido, su preciosa chica, una ratita presumida, lista y encantadora, y la vecina del cuarto, otra ratoncita picarona y muy dulce, a la que se le coge cariño en cuanto esboza la primera sonrisa. En cuanto llegamos nos recibió el ratón con su mejor sonrisa, un gran abrazo, y un par de sandwich de jamon y queso como merienda. Nos enseñó nuestro alojamiento para los siguientes cuatro dias, una casita preciosa que estrenabamos nosotras, impecablemente decorada, tv de plasma, acceso directo a un jardín con columpios y lo mejor de todo, un jacuzzi inmenso, del que di buena cuenta en cuanto pude relajarme tras el viaje. El jueves, Sergio nos llevó de visita turística por Santander, y como buen guía, nos fue explicando la historia de la ciudad, y de los sitios que visitabamos, aderezandolo todo con anecdotas de sus vivencias en esos sitios, cosa que hacía todo mucho mas ameno e interesante. Fuimos al faro, vimos al camello en la playa, nos subimos al Magdaleno, nos hicimos amigos de los pingüinos enanos y los leones marinos, y finalizamos todo con unos percebes delicisos y un arroz Como Dios Manda en un restaurante con auténtico sabor marinero. Tras la opípara comida, nos pusimos rumbo a Santilla del Mar, la ciudad de las tres mentiras. Hicimos un recorrido por el bonito centro del pueblo, comimos unos sobados, vimos unas cuantas brujas, y me asusté un poco cuando Sergio quiso que viera el museo de los horrores, donde torturaban a las antiguas brujas, asi que amablemente, decliné su invitación para entrar a visitarlo, no vaya a ser que me dejara alli encerrada.... compramos unos cuantos souvenirs, y no faltó la conversación telefónica con Javi Quintana, amiguisimo de Sergio y muchacho de ojos increibles. De vuelta a nuestra casita de cuento, Cris y yo compartimos jacuzzi, espuma y burbujas, pedimos unas pizzas y cenamos con Azu y Sergio en nuestro salón temporal. Despues de cenar, nos dirigimos a ver los fuegos artificiales que por comenzar las fiestas de Santander, iban a iluminar la bahia, pero un pequeño error con la hora de comienzo de los mismos, vimos unos poquitos de camino, y luego nos dedicamos a contemplar la noche de la bahia santanderina, junto al mar, charlando y fumando, mientras los yates regresaban a puerto desde alta mar. Ya de vuelta a casa, incluso nos tomamos unos cubatas para celebrar las vacaciones. El viernes nos llevaron nuestros grandes anfitriones a la playa de Noja, donde pudimos comprobar que el agua fria del Cantábrico no es ningun mito, pero cuando te acostumbras, se está la mar de bien... tomamos el sol, dimos cuenta de unas rabas y unas croquetas en una terracita del pueblo, y para comer, llevamos unos bocatas caseros de tortilla de patata que yo misma había hecho por la mañana. Por la tarde, tras la jornada de playa, nos comimos un super helado junto a una fuente juguetona y entramos a comprar la cena.
Ya por la noche llegaron Fer y Javi desde Huesca, y los recibimos con una cena compuesta por langostinos y pasta fresca con salsa de vino y pasas, todo a cargo del Chef Ratatouille. Uys, perdón! Ratonete.
El sabado nos fuimos otra vez a la playa, esta vez a Isla. La pobre Azu no pudo acompañarnos, ya que tenía que trabajar, pero nos acordamos de ella, y la fuimos llamando a lo largo del dia para evitar que se aburriera mucho y se escondiera a dormir debajo de la mesa.... al final, no lo conseguimos...
En la playa, nos comimos en el chiringuito unos pollos asados con patatas fritas que estaban que hablaban, no se si porque de verdad eran buenos, o por el hambre que teníamos.
Y por la tarde volvimos a la playa de Noja, dimos un ultimo chapuzón y volvimos a casa a ponernos guapos para la cena, junto a otros amigos, Vane y Noe, en la Tienda de Pedro García. Alli nos dimos un buen homenaje, con vino y carne de primera calidad, muchas risas y mejor compañía. Después salimos de marcha por Solares, el pueblo donde viven Sergio y sus chicas, pero al ser las fiestas grandes de Santander, no había mucha gente. Asi que el grupo decidió irnos de marcha a otro pueblo cercano, y como yo no habia bebido alcohol, me ofreci a coger el coche, junto con el otro chico, Noe, que tampoco bebe alcohol. Y no se por que... yo no tenía buena vibración aquella noche, y mi intuición no me engañó... Fue sacar el coche del parking, y a menos de 100 metros, me comi un bordillo..... y reventé la rueda del coche. En fin, cosas que pasan.... menos mal que Fer es un buen mecánico, ademas del mejor amigo, y cambió la rueda en un pis-pas. Así que pusimos rumbo al otro pueblo, y cuando llegamos.... estaban cerrando los bares!!
Y del domingo ya no hay fotos, porque como suele pasar, haces muchas al principio... y al final ya no te acuerdas de sacar la camara. Pero estuvimos comiendo en un pueblo cerquita de Solares, muy bonito, solo los chicos de Huesca, ya que Sergio y Azu tenían compromisos familiares, pero vinieron puntuales al café, para despedirse de mis amigos y acogerme en casa de Azu para el resto de la semana.... Pero esa historia, os la cuento mañana, en la segunda parte de la crónica de mis vacaciones. |
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